Por qué este y no otro
Tres cosas que cambian la mañana
No tira del pelo
Cerdas flexibles que ceden en el nudo en vez de arrancarlo. El pelo húmedo se desenreda sin que tengas que sujetar la raíz.
Se acabó el malabarismo
El pulverizador va dentro del mango. Ni bote aparte, ni soltar el cepillo a media melena, ni mojar el espejo.
No solo agua
Agua de romero, leave-in diluido o tu mezcla de siempre, repartidos de forma uniforme y sin empapar.
La guerra de las mañanas
Un cepillo que tu hija no odie
El motivo por el que la mayoría lo compra no es el pelo enredado: es dejar de empezar el día discutiendo.

Listo en diez segundos
Llenar, pulsar, peinar
Llena el depósito
Desenrosca el mango transparente y llénalo de agua, agua de romero o tu leave-in diluido. Cinco segundos.
Pulsa una vez
El pulverizador está en el centro del cabezal: la bruma sale entre las púas y llega justo donde va el cepillo.
Peina del tirón
Humedece sobre la marcha mientras avanzas, sin que el pelo se seque a medio peinado ni aparezca el encrespado.
No solo agua
Agua de romero, leave-in o aceite
Rellena el depósito con lo que tu pelo necesite. Se reparte de forma uniforme mientras peinas, en vez de quedarse en manchones sobre las puntas.
Elige el tuyo
Siete colores
Rosa empolvado, fucsia, azul, caqui, negro, morado y naranja. Todos con el mismo cabezal y el mismo depósito transparente.


